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Comprar un barco es una gran satisfacción, pero mantenerlo en condiciones es lo que garantiza seguridad, rendimiento y valor de reventa.
Tras la transferencia de propiedad, muchos nuevos armadores se centran en el papeleo y olvidan lo esencial: el mantenimiento básico anual.
Mantener un barco no tiene por qué ser complicado si se siguen unos puntos clave a lo largo del año.
El antifouling es la pintura protectora que se aplica en la parte sumergida del casco para evitar la incrustación de algas y organismos marinos.
Con el paso del tiempo, esta capa pierde eficacia y el barco se vuelve más lento, consume más y puede sufrir daños en la obra viva.
👉 Se debe aplicar una vez al año, coincidiendo con la varada habitual.
En el litoral catalán, lo ideal es hacerlo entre febrero y mayo, antes de la temporada de navegación.
Durante la varada también se aprovecha para revisar:
Grifos de fondo y abrazaderas, que con los años pueden deteriorarse y provocar vías de agua.
Ánodos de sacrificio, encargados de proteger el casco de la corrosión galvánica.
Ejes y hélices, que deben limpiarse y, si procede, recibir su propia capa protectora.
💡 Un antifouling nuevo cada temporada mantiene el casco limpio, mejora la velocidad y reduce el consumo de combustible hasta un 15 %.
Cada 12 meses, o según indique el fabricante, conviene realizar:
Cambio de aceite y filtros.
Sustitución del impulsor de agua salada.
Revisión de correas y niveles de refrigerante.
Limpieza de filtros de gasoil y decantadores.
El motor es el corazón del barco: un mantenimiento preventivo evita averías costosas en plena temporada.
La exposición constante al sol y al salitre deteriora cabos, juntas y herrajes.
Durante el mantenimiento anual:
Lava con agua dulce y jabón neutro todas las superficies.
Aplica lubricante marino en bisagras y cierres.
Revisa candeleros, bases de obenques y pasacascos.
Comprueba la estanqueidad de portillos y tambuchos.
Comprueba que las baterías cargan y mantienen tensión.
Limpia bornes y aplica grasa dieléctrica.
Revisa fusibles, luces de navegación y bombas de achique.
Pequeños fallos eléctricos pueden volverse un problema serio en navegación.
Cada año, revisa o renueva:
Chalecos salvavidas y bengalas.
Botiquín reglamentario.
Extintores (fecha de caducidad).
Balsa salvavidas, si aplica.
El mantenimiento no solo alarga la vida del barco: salva vidas y evita sanciones.
Para la parte más técnica —limpieza, lijado, aplicación de antifouling y revisión de obra viva—
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Un barco bien mantenido no solo navega mejor: navega más seguro y vale más.
El mantenimiento básico anual —antifouling, motor, electricidad y seguridad— es la clave para disfrutar del mar sin contratiempos.
Después del cambio de titularidad, empieza bien tu nueva etapa como armador: haz del mantenimiento una rutina, no una urgencia.